Número 24, Año 12, Julio 2026.  
La crisis de deuda de Ucrania (2014–2015): arquitec-  
tura financiera internacional, geopolítica y lecciones  
para países periféricos.  
Lucas Castiglioni  
FCH-UNICEN  
The Ukraine Debt Crisis (2014–2015): International Financial Architec-  
ture, Geopolitics, and Lessons for Peripheral Countries  
A Crise da Dívida da Ucrânia (2014–2015): Arquitetura Financeira Inter-  
nacional, Geopolítica e Lições para Países Periféricos  
Fecha de recepción: 15 de mayo de 2026  
Fecha de aprobación: 10 de julio de 2026  
Resumen  
El presente artículo analiza en profundidad la crisis de deuda que se  
desarrolló en Ucrania entre los años 2014 y 2015. El objetivo del mismo  
es mostrar la importancia de la dimensión geopolítica en el estudio de las  
relaciones económicas internacionales, en especial en crisis de deudas en  
países periféricos. Para ello, se identifica a la crisis como un caso extremo  
en la intervención arquitectura financiera internacional luego de la crisis  
económica internacional 2007-2008. Para su estudio, se delinean los prin-  
cipales elementos que contextualizan política y geopolíticamente el Euro-  
maidán; y a continuación, se presenta la secuencia de procesos involucra-  
dos en la crisis de deuda incluyendo los distintos actores internacionales.  
Luego se exponen los hallazgos del caso analizado en cuanto la relación  
geopolítica y finanzas; y, finalmente, se plantean problemas teóricos deri-  
vados del problema en cuestión y desafíos para otros países periféricos  
que atraviesan crisis de deuda soberana.  
Palabras clave: crisis de deuda, Ucrania, arquitectura financiera internacio-  
nal, FMI  
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Lucas Castiglioni  
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Introducción  
Abstract  
El artículo analiza en profundidad la crisis de deuda que desarrolló en  
Ucrania entre los años 2014 y 20151. Su objetivo es mostrar la importancia  
que puede adquirir la dimensión geopolítica en el estudio de las relacio-  
nes económicas internacionales, en especial en crisis de deudas en países  
periféricos. Se adopta como marco teórico para abordar el problema de in-  
vestigación el enfoque de la economía política internacional, recuperando  
especialmente los aportes de la tradición marxista. Partiendo de la premisa  
de entender las relaciones económicas internacionales y sus determinantes  
geopolíticos como procesos interrelacionados, el estudio recupera la cate-  
goría de imperialismo para analizar las crisis de deuda externa.  
Al respecto, la noción de “sistema imperial” (Katz, 2023) contempla inte-  
gradamente las dimensiones económicas, política y geopolítica de la domi-  
nación imperial, habilitando así una lectura crítica de las crisis deuda. Asi-  
mismo, la intervención de la arquitectura financiera internacional (AFI) no  
puede ser leída como un fenómeno técnico-financiero neutral. Complemen-  
tariamente, Val y Nemiña (2023) proponen un esquema analítico de lógicas  
superpuestas en la actuación del FMI (geopolítica, burocrática-institucional  
y la dinámica política del país deudor). En relación con este último punto, en  
el trabajo se ahonda no solo en el aspecto político de Ucrania y se incorpo-  
ran las dimensiones económicas y sociales al interior del país en aras de  
establecer una lectura crítica de economía política.  
La investigación propone un abordaje metodológico que combina técnicas  
cualitativas (centrada en el análisis documental) y cuantitativas (utilizando  
fuentes estadísticas públicas y de consultoras privadas especializadas en el  
tema). En este marco es que se puede señalar que el caso ucraniano cons-  
tituye un caso extremo de intervención de la arquitectura financiera interna-  
cional (AFI) en las crisis de deuda luego de la crisis económica internacional  
2007-2008 (Castiglioni, 2023; Bohoslavsky et al., 2023)2.  
Siguiendo la tipología de George y Bennett (2005), la crisis 2014-2015 reú-  
ne características de un caso típico en relación con el haircut y el exit yield;  
de un caso relevante por el monto del canje; y de un caso extremo en lo refe-  
rente al recurso al default y a la intervención de la AFI. Dado que este último  
This article analyzes the debt crisis in Ukraine between 2014 and 2015. The  
objective of the study is to show the importance of the geopolitical dimen-  
sion in the study of international economic relations, especially in debt crises  
in peripheral countries. To this end, the crisis is identified as an extreme case  
in the international financial architecture intervention after the 2007-2008  
international economic crisis. For its study, the main elements that contex-  
tualize the Euromaidan politically and geopolitically are outlined; and then  
the sequence of processes involved in the debt crisis is presented, including  
the different international actors. Then the findings of the analyzed case are  
presented in terms of the relationship between geopolitics and finance; and  
finally, theoretical problems derived from the problem in question and chal-  
lenges for other peripheral countries that are going through sovereign debt  
crises are raised.  
Keywords: debt crisis, Ukraine, international financial architecture, IMF  
Resumo  
Este artigo faz uma análise aprofundada da crise da dívida na Ucrânia en-  
tre 2014 e 2015. O objetivo do estudo é mostrar a importância da dimensão  
geopolítica no estudo das relações econômicas internacionais, especial-  
mente em crises de dívida em países periféricos. Para isso, a crise é iden-  
tificada como um caso extremo na intervenção na arquitetura financeira in-  
ternacional após a crise econômica internacional de 2007-2008. Para seu  
estudo, são delineados os principais elementos que contextualizam o Eu-  
romaidan política e geopolíticamente; e então é apresentada a sequência  
de processos envolvidos na crise da dívida, incluindo os diferentes atores  
internacionais. Em seguida, os achados do caso analisado são apresentados  
em termos da relação entre geopolítica e finanças; e, por fim, são levantados  
problemas teóricos derivados do problema em questão e desafios para ou-  
tros países periféricos que estão passando por crises de dívida soberana.  
Palavras-chave: crise da dívida, Ucrânia, arquitetura financeira internacional,  
FMI  
1- El artículo se nutre de los resultados de la investigación realizada en el marco de la tesis de  
maestría en Ciencias Sociales (FCH-UNICEN).  
2- En Castiglioni (2023) se relevaron los principales aportes bibliográficos y base de datos  
sobre las crisis de deuda y la intervención de la AFI, logrando recabar 22 casos. Asimismo, en  
Bohoslavsky, Cantamutto y Castiglioni (2023) se construyó una base de datos para compa-  
rar canjes de deuda con acreedores privados desde 2007.  
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aspecto constituye el objeto de estudio de la presente investigación, se lo  
considera el criterio principal para la selección del caso.  
a la industria del Donbáss (Yurchenko, 2018). Así, Rusia desplegó una es-  
trategia de “palos y zanahorias”: ante el acercamiento ucraniano a la UE,  
Moscú amenazó con el corte de suministro de gas, como mecanismo de  
coerción económica, y cuando logró frenar tal acercamiento, se transformó  
en acreedor de la deuda ucraniana y bajó los precios del gas, como incentivo.  
Este último hecho es señalado como hito en la secuencia que dio inicio al  
Euromaidán (Kravchuk, 2015; Yurchenko, 2018).  
Si bien no existe una relación mecánica entre la decisión gubernamental y  
las protestas, el conflicto condensó orientaciones geopolíticas contrapuestas:  
sectores vinculados a Europa reforzaron sus posiciones, mientras otros man-  
tuvieron vínculos históricos y económicos con Rusia. Las protestas combina-  
ron demandas contra la crisis económica, la corrupción y el deterioro de las  
condiciones de vida con el rechazo a la represión estatal (Ingerflom, 2022; Yur-  
chenko, 2018; Yurchenko et al., 2021). Se trató de un movimiento complejo en  
el cual crecieron organizaciones nacionalistas, reaccionarias y neofascistas.  
La escalada del conflicto dejó un saldo de decenas de muertos, miles de  
heridos y culminó con la destitución de Yanukóvich el 21 de febrero de 2014.  
Posteriormente, la crisis se territorializó: Crimea desconoció al gobierno inte-  
rino y realizó un referéndum que concluyó con su anexión a la Federación de  
Rusia; mientras que, en abril de 2014, comenzó la guerra del Donbáss tras las  
declaraciones independentistas en Donetsk y Lugansk. El nuevo gobierno,  
encabezado luego por Petró Poroshenko, profundizó la orientación proocci-  
dental de la política exterior ucraniana.  
En este trabajo se adopta una perspectiva crítica que entiende al Euromai-  
dán como un proceso complejo caracterizado por lo siguiente: (i) la desti-  
tución inconstitucional de Yanukóvich; (ii) el ascenso de organizaciones  
nacionalistas y neofascistas; (iii) la injerencia de potencias occidentales; y  
(iv) el involucramiento directo e indirecto de Rusia en el marco de una crisis  
económica y geopolítica.  
La destitución de Yanukóvich puede interpretarse como un golpe de Estado  
debido a que no se respetaron los procedimientos constitucionales previs-  
tos para la remoción presidencial, que requerían mayorías agravadas y la in-  
tervención del Tribunal Constitucional (Amin, 2015; López Canorea, 2023). Al  
mismo tiempo, durante las movilizaciones adquirieron protagonismo grupos  
como Pravyi Sektor, el batallón Azov y C14/Sich, organizaciones nacionalis-  
tas y reaccionarias que posteriormente fueron incorporadas a estructuras  
estatales y militares (Ingerflom, 2022). La masacre de Odessa del 2 de mayo  
de 2014, en la que murieron más de cuarenta militantes antifascistas, sinteti-  
zó el nivel de violencia política alcanzado en este período (Yurchenko, 2018).  
En este sentido, el trabajo se estructura en tres secciones: en primer lugar,  
se ahonda en la crisis de deuda de Ucrania (2014-2015), contextualizando  
política y geopolíticamente el Euromaidán, es decir, el conjunto de aconteci-  
mientos que involucraron las movilizaciones de noviembre de 2013 y la des-  
titución del presidente Víktor Yanukovich en febrero de 2014, consideradas  
como un hito en la historia del país (Yurchenko, 2018). A continuación, se pre-  
senta la secuencia de procesos involucrados en la crisis de deuda incluyen-  
do los distintos actores internacionales como el FMI, Rusia, China y fondos  
de inversión. En la tercera parte del artículo, se propone una aproximación a  
la dimensión geopolítica de las relaciones económicas internacionales, to-  
mando el caso analizado como punto de partida para examinar el papel que  
pueden desempeñar los factores geopolíticos en las crisis de deuda.  
1. El Euromaidán  
Tras la desintegración de la URSS, Ucrania experimentó un marcado pro-  
ceso de periferización, caracterizado por la caída del ingreso per cápita, la  
desindustrialización y la reducción de la población (Yurchenko, 2018). El país  
atravesó sucesivos ciclos económicos: una profunda contracción durante la  
década de 1990, una etapa de crecimiento entre 2000 y 2007, nuevas crisis  
en 2009 y 2014-2015, una recuperación entre 2016 y 2019, y nuevas caídas  
asociadas a la pandemia de COVID-19 y a la invasión rusa en 2022. Asimis-  
mo, la inserción del país en el mercado mundial estuvo acompañada por un  
creciente endeudamiento externo (Kravchuk, 2015) y una fuerte presencia  
del FMI: entre 1992 y mayo de 2026, Ucrania permaneció bajo programas  
del organismo el 58,2% del tiempo. En este contexto, la crisis de deuda de  
2014-2015 resulta especialmente relevante porque se desarrolló en el marco  
del proceso político abierto por el Euromaidán, que inauguró una nueva eta-  
pa en la historia económica y geopolítica de Ucrania. Sus antecedentes se  
encuentran en el gobierno de Víktor Yanukóvich (2010-2014), cuando, frente  
a las consecuencias de la crisis económica internacional de 2007-2008,  
el país buscó financiamiento externo y avanzó en las negociaciones con la  
Unión Europea (UE) para la firma del Acuerdo de Libre Comercio Profundo y  
Completo (DCFTA).  
Sin embargo, el 21 de noviembre de 2013, Yanukóvich suspendió la firma  
del acuerdo y reorientó las negociaciones hacia Rusia. Este movimiento fue  
resultado de la presión rusa: Moscú amenazó con restringir exportaciones y  
aumentar el precio del gas que Ucrania importaba, afectando especialmente  
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En el plano internacional, el Euromaidán estuvo atravesado por la disputa  
entre Estados Unidos, la UE y Rusia. Para Washington, Ucrania constituye  
un pivote geopolítico central en Eurasia, lo que explica el respaldo político y  
financiero al nuevo gobierno surgido tras el Euromaidán (Merino, 2022). La  
injerencia directa de Estados Unidos en los acontecimientos se materializó  
tanto en la participación pública de altos funcionarios (como la subsecretaria  
de Estado Victoria Nuland y el senador John McCain durante las protestas en  
la plaza Maidán) como en la conversación telefónica filtrada entre Nuland y  
el embajador estadounidense en Ucrania, en la que ambos discutían la con-  
formación del futuro gobierno ucraniano y el papel de distintos actores inter-  
nacionales, evidenciando el involucramiento de Washington en la transición  
política (López Canorea, 2023). En la misma línea, Ishchenko y Yurchenko  
(2019) sostienen que Estados Unidos destinó alrededor de 5.000 millones  
de dólares al financiamiento de organizaciones vinculadas al movimiento  
Maidán. Posteriormente, ese respaldo también se expresó en las negocia-  
ciones con el FMI y en los programas de asistencia financiera. Cabe recordar  
que Estados Unidos ejerce una influencia decisiva sobre las principales de-  
cisiones del organismo, en el marco de su estrategia en el sistema imperial  
(Katz, 2023), y dispone, además, de poder de veto en el directorio ejecutivo.  
Para la UE, Ucrania representa un espacio estratégico tanto por su cerca-  
nía territorial con Rusia como por la dependencia energética respecto al gas  
ruso transportado a través de territorio ucraniano. Las tensiones entre Esta-  
dos Unidos y Europa respecto del conflicto se hicieron visibles en torno a la  
cuestión energética y al tratamiento de Crimea y del Donbáss: las potencias  
europeas buscaron mantener relaciones con Moscú antes y después del Eu-  
romaidán, negociando la creación del gasoducto Nord Stream 2 y no apoya-  
ron la intervención militar inmediata en Crimea que impulsaron los Estados  
Unidos (Yurchenko, 2018).  
Por su parte, Rusia consideró al Euromaidán como una amenaza directa a  
sus intereses históricos, económicos y geopolíticos (Ingerflom, 2022; Meri-  
no, 2022). Ucrania ocupa un lugar central en la estrategia rusa debido a su  
posición fronteriza y a la expansión de la OTAN hacia el este europeo. Tras el  
derrocamiento de Yanukóvich, Moscú apoyó política y militarmente a secto-  
res prorrusos y a las repúblicas separatistas de Donetsk y Lugansk, mientras  
que la anexión de Crimea consolidó la dimensión internacional del conflicto.  
Las consecuencias económicas y sociales del Euromaidán fueron profun-  
das. La economía ucraniana sufrió una fuerte recesión: el PBI cayó un 10,1%  
en 2014 y un 9,8% en 2015. La reorientación hacia Occidente estuvo acompa-  
ñada por un proceso de desindustrialización y reprimarización exportadora.  
Según Ishchenko y Yurchenko (2019), la integración subordinada con la UE  
consolidó a Ucrania como una economía periférica exportadora de mate-  
rias primas y mano de obra barata. Complementariamente, Reznikova et al.  
(2018) y Smerichevska y Martynenko (2019) documentan una reducción sos-  
tenida del peso de las manufacturas en las exportaciones y un incremento  
relativo de los alimentos y productos primarios. Paralelamente, el comercio  
con Rusia y la Comunidad de Estados Independientes (CEI) cayó abrupta-  
mente, mientras que el aumento del intercambio con la Unión Europea no  
logró compensar esas pérdidas. En este contexto, la matriz establecida de  
fracciones capitalistas imbuidas en el personal político del Estado desde la  
independencia de 1991, con estrechos vínculos con organizaciones crimina-  
les y con la extensión de prácticas ilegales, continuaría, pero bajo otra re-  
lación de fuerzas en Kiev en detrimento de los grupos de Donbáss (Kurzio,  
2002; Yurchenko, 2018).  
En este contexto, las condiciones de vida de la clase trabajadora empeo-  
raron significativamente. La guerra en el Donbáss provocó 3.092 muertes  
y más de 7.000 heridos (Office of the High Commissioner for Human Ri-  
ghts, 2021), más de 2,6 millones de desplazados (The United States Institu-  
te of Peace, 2015), elevados niveles de inseguridad alimentaria (World Food  
Program - United Nations, 2016), deterioro de los servicios públicos y sus-  
pensión de pagos previsionales en zonas fuera del control de Kiev (Human  
Rights Council, 2019). A su vez, los programas de ajuste previstos en los pro-  
gramas del FMI implicaron aumentos tarifarios, recortes sociales y caída del  
salario real, especialmente en la región del Donbáss (Women’s International  
League for Peace and Freedom, 2017).  
Como síntesis, resulta pertinente recuperar la siguiente afirmación de Yur-  
chenko (2018):  
el principal cambio en el bloque gobernante no fue el desplazamien-  
to del reinado del capital, como exigían las protestas de Maidán, sino  
la erosión del control centralizado y la influencia que el bloque de Do-  
netsk había disfrutado en el país desde 2007-2010 (…) La composición  
regional del aparato estatal se hizo más mixta, lo que supuso una nueva  
intensificación de la rivalidad oligárquica y que ahora, sin embargo, era  
mucho más susceptible a la presión extranjera/IFI [instituciones finan-  
cieras internacionales] y había sufrido pérdidas financieras. En cambio,  
la mano de obra del país estaba empobrecida, enfrentada a facturas de  
servicios públicos ajustadas al mercado y forzadas por el FMI que supe-  
raban los salarios y pensiones medias, al conflicto armado civil a ambos  
lados del frente y a la indigencia y el trabajo esclavo en las repúblicas  
separatistas del este (Yurchenko, 2018, p. 243).  
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2. La crisis de deuda ucraniana 2014-2015  
se profundizaba la crisis desatada con el Euromaidán: la economía continuó  
en recesión, el endeudamiento público aumentó, subió el desempleo y la in-  
flación se disparó. Mientras que el SBA de 2014 esperaba una reducción de  
la deuda pública y del ratio de deuda externa total/PBI (menor al 100%) con la  
devaluación impulsada por el FMI, terminó aumentando (alcanzando al 130%  
en 2015); apuntaba a un crecimiento del PBI (del orden 2% en 2015); pretendía  
reducir la tasa de desempleo (del 8,5% al 7,5% en dos años); y estipulaba una  
reducción de la inflación (del 6%). En relación con este último, vale señalar que  
desde el mes de marzo de 2014 el país inició un período de alta inflación que  
abarcó los meses en los que estuvo vigente el SBA (abril de 2014 hasta marzo  
de 2015) y los primeros años del EFF.  
Una vez finalizados los programas de préstamos, el FMI realiza sus Evalua-  
ciones Ex Post (EPE) en las que incluyen análisis de variables macroeconómi-  
cas, observaciones de políticas implementadas, balance de resultados y se  
anexan “lecciones” para próximos programas. Según la EPE presentada en  
octubre del 2016, una de las razones del fracaso del SBA 2014 residía en las  
“inconsistentes políticas macroeconómicas encaradas por los gobiernos an-  
teriores al 2013”, los “riesgos geopolíticos que debió afrontar el programa”, los  
“riesgos políticos y económicos nacionales” y en el hecho de que enfocarse en  
“objetivos inmediatos y el corto plazo” (FMI, 2016a, p. 1). En definitiva, el propio  
organismo reconoció no haber considerado el pasado reciente en el país ni el  
contexto en el cual iba a desarrollarse el SBA. Esta omisión resulta especial-  
mente llamativa si se tiene en cuenta que el país, durante 2010-2012, estuvo  
bajo un programa del organismo.  
En la misma línea, el diagnóstico del Fondo sobre la situación política merece  
atención, ya que el documento sostiene que “[...] que todos los partidos des-  
empeñan un papel en la preservación de la estabilidad y que una escalada del  
conflicto suponía un gran riesgo para el éxito del programa” (FMI, 2016a, p. 1).  
El punto es que, luego del Euromaidán, los tres partidos denominados comu-  
nistas fueron proscritos de jure y las actividades de partidos socialistas, so-  
cialdemócratas y el Partido de las Regiones de Yanukóvich se vieron limitadas  
de facto (Ingerflom, 2022; López Canorea, 2023). Por consiguiente, mientras  
el FMI ponía como objetivo del programa la “estabilidad política”, el gobier-  
no de Poroschenko avanzaba con la política de persecución y proscripción  
ideológica y avalaba el accionar de movimientos reaccionarios, nacionalistas  
y neofascistas en el país.  
Como se mencionó anteriormente, Ucrania es un país relevante en la  
geopolítica mundial (Katz, 2023; Merino, 2022), en el cual se entrecruzan  
intereses de potencias europeas, Estados Unidos y Rusia en un contexto de  
transición hegemónica mundial, con la disputa China-Estados Unidos (Actis  
& Creus, 2020). Esta importancia geopolítica quedó de manifiesto en el de-  
sarrollo de la crisis de deuda de 2014-2015. A continuación, se desglosa la  
secuencia de hechos ocurridos en el marco de la crisis: (i) la firma del Acuer-  
do Stand By (SBA) con el FMI en 2014; (ii) la cancelación del SBA y su reem-  
plazo por un Acuerdo de Facilidades Extendidas (EFF) en 2015; (iii) el canje  
de deuda con acreedores privados en 2015; (iv) el default de deuda oficial  
con Rusia y el conflicto judicial alrededor del mismo y (v) la reestructuración  
de deuda oficial con China.  
2.1. El acuerdo Stand-By del FMI de 2014  
El 23 de febrero de 2014 (es decir, dos días después de la destitución de  
Yanukóvich), la directora del FMI Christine Lagarde confirmó que el organismo  
“estaría dispuesto a ayudar a Ucrania si el país lo solicita” (Lagarde, 2014). El  
30 de abril, el FMI aprobó un SBA con Ucrania por la duración de dos años y  
el monto de 17.010 millones de dólares, el equivalente al 800% de la cuota del  
país en el Fondo, lo cual implicaba el pago de sobrecargos en el préstamo. La  
celeridad en su negociación y aprobación por parte del organismo también  
fueron muestras del apoyo geopolítico al nuevo gobierno. Por lo cual, el SBA  
2014 no fue solamente un importante respaldo financiero (por su monto total  
y por su primer desembolso de 3.190 millones de dólares), sino también un  
rápido aval político al nuevo gobierno que había surgido de la destitución del  
Yanukóvich. El programa fue firmado por el presidente interino Oleksandr Tur-  
chínov, por lo cual las elecciones presidenciales de mayo se realizaron ya con  
el programa en vigencia.  
En sus fundamentos, el SBA planteaba como necesidad “(...) restablecer la  
estabilidad macroeconómica, reforzar la gobernanza económica y la transpa-  
rencia e impulsar un crecimiento económico sólido y sostenido, protegiendo  
al mismo tiempo a los grupos más vulnerables” (FMI, 2014a, p. 4). Para ello se  
establecieron cinco metas vinculadas al tipo de cambio flexible, control infla-  
cionario, reforma financiera, ajuste fiscal, reducción del déficit energético y re-  
formas destinadas a romper “prácticas problemáticas de gobierno” utilizadas  
en el pasado (FMI, 2014a, p. 9).  
En cuanto a las condicionalidades del programa, el FMI sostuvo que “(…) fue-  
ron adecuadamente exhaustivas y se concentraron en la fase inicial, apoyando  
los objetivos del programa y procurando al mismo tiempo mitigar los riesgos  
Sin embargo, los resultados no fueron los esperados y ya en la primera revi-  
sión de septiembre de 2014, Ucrania solicitó un waiver (FMI, 2014b). En el país  
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de ejecución” y, por ello, destaca la inclusión de las acciones previas en el pe-  
ríodo inicial (FMI, 2016a, p. 8). Según el Memorándum de entendimiento (MoU)  
y las revisiones del SBA, el programa contemplaba 23 condicionalidades de  
las catalogadas por el propio organismo como duras (17 acciones previas, PA,  
y 6 Criterios cuantitativos de desempeño, QPC) y 15 puntos de referencia es-  
tructurales, SB, identificadas como condicionalidades “leves”. Siguiendo los  
criterios del Fondo, las medidas corresponden a las siguientes dimensiones  
de políticas: 12 reformas estructurales, 8 financiero-monetarias, 9 fiscales, 4  
cambiarias, 4 sociolaborales y 3 destinadas a la política de deuda.  
En cuanto al objetivo de la reducción del déficit fiscal, el gobierno se compro-  
metió a que el crecimiento del salario mínimo y del salario de los trabajado-  
res del sector público fuera igual o inferior al crecimiento de la productividad  
laboral. En relación con el déficit energético, el Fondo señaló como causas a  
los “problemas estructurales del sector” y “las bajísimas [sic] tarifas del gas  
residencial” que “provocan grandes pérdidas fiscales” y “desincentivan la in-  
versión” (FMI, 2016a, p. 20). La empresa estatal Naftogaz ocupaba el centro de  
las críticas del FMI. Sin embargo, el organismo concluyó que, al momento de  
la firma del SBA, fueron “demasiados optimistas” en relación con el programa  
de ajuste de las cuentas de Naftogaz y, por ello, debieron modificar las metas  
en la primera revisión.  
Finalmente, el documento de evaluación ex post incluye “lecciones” que el  
Fondo tomaría a partir del caso analizado de cara a nuevos programas. En  
el EPE en cuestión, el FMI anotó como aprendizaje el hecho de que “los pro-  
gramas en países con crisis económicas recurrentes no deben renunciar a  
emprender reformas estructurales, aunque éstas deben priorizarse cuidado-  
samente” (FMI, 2016a, p. 33). Resulta llamativa esta afirmación teniendo en  
cuenta las propias evaluaciones elaboradas por el organismo en las que se  
reconoce el agravamiento de la situación política y social en un contexto de  
crisis económica. Por lo tanto, podemos entender al Euromaidán y la continui-  
dad de la guerra en el Este como un shock, tras el cual el gobierno de Poros-  
henko encaró políticas alineadas a los programas del FMI, lo que significó un  
refuerzo del neoliberalismo en el país.  
programa de Facilidades Extendidas por cuatro años y 17.500 millones de  
dólares. Con apenas 314 días de vigencia, el SBA 2014 se convirtió en uno de  
los programas más breves firmados por el Fondo desde la crisis económica  
internacional de 2008.  
El propio FMI justificó el cambio argumentando que “el conflicto en el Este  
ha empujado la balanza de pagos y las necesidades de ajuste de Ucrania más  
allá de lo que se puede lograr con el actual programa” (FMI, 2015a, p. 9). El EFF  
fue presentado como una “oportunidad única” para “reformar radicalmente”  
la economía ucraniana (FMI, 2020b). A diferencia del SBA 2014, centrado en  
la estabilización de corto plazo, el nuevo acuerdo profundizó la intervención  
del Fondo mediante un programa de reformas estructurales de largo alcance.  
El EFF 2015 contemplaba tres grandes objetivos: garantizar la “estabilidad fi-  
nanciera”, fortalecer las finanzas públicas y avanzar en reformas estructurales.  
Para ello en el programa y en las tres revisiones completadas del programa  
(julio 2015, septiembre 2016 y marzo 2017), se establecieron 55 condiciona-  
lidades de políticas públicas distribuidas en áreas cambiarias, monetarias,  
fiscales, energéticas, previsionales y administrativas. Siguiendo la calificación  
del organismo, en el EFF 2015 se convinieron 23 condicionalidades “duras” (17  
PA y 6 QPC) y 32 condicionalidades “leves” (SB).  
Entre las principales exigencias del Fondo se encontraban la reducción del  
déficit fiscal, límites al endeudamiento externo, acumulación de reservas in-  
ternacionales, reforma del sector energético, privatizaciones y cambios en el  
sistema previsional. Asimismo, continuaron las condicionalidades vinculadas  
a la denominada “lucha contra la corrupción”, la reforma del Estado y la reor-  
ganización del sistema financiero.  
Sin embargo, los primeros desembolsos del programa no lograron resolver  
la fragilidad financiera ucraniana. El problema más delicado estuvo vincula-  
do a la reestructuración de la deuda soberana y el conflicto con Rusia por el  
eurobono de 2013. Frente a esta situación, en diciembre de 2015, el Fondo  
modificó su histórica política de “no tolerancia de atrasos con acreedores ofi-  
ciales”, vigente desde 1989 (FMI, 2015c; 2015f). Esta decisión permitió sostener  
financieramente a Ucrania aun en situación de incumplimiento con Rusia. El  
cambio evidenció el carácter político del programa y la flexibilidad institucio-  
nal del organismo frente al conflicto geopolítico abierto entre Kiev y Moscú.  
En su evaluación ex post del programa, el FMI sostuvo que el EFF “ayudó a  
restaurar la estabilidad macroeconómica y el crecimiento”, aunque reconoció  
que no logró resolver completamente las vulnerabilidades externas de Ucra-  
nia (FMI, 2020b, p. 1). Entre los principales logros señalados por el organismo  
se encuentran: la adopción de un régimen cambiario flexible, la reducción del  
2.2. Renegociación con el FMI y firma del acuerdo de Facilidades Extendidas  
Ante la persistencia de los problemas que dieron sustento al SBA 2014 y  
frente a la agudización de los conflictos y la inestabilidad del nuevo gobier-  
no, el FMI evaluó la opción de extender el cronograma de pagos y cambiar la  
modalidad del programa de préstamos con Ucrania. El 12 de marzo de 2015,  
el organismo canceló el SBA firmado el año anterior y lo reemplazó por un  
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Lucas Castiglioni  
La crisis de deuda de Ucrania (2014–2015): arquitectura financiera internacional,...  
déficit fiscal, la reestructuración de deuda, la estabilización bancaria, las refor-  
mas energéticas y previsionales, y ciertos avances institucionales en materia  
de gobernabilidad.  
el FMI reconoció posteriormente que algunas condicionalidades habían sido  
excesivas (FMI, 2020b, p. 2), la llamada agenda anticorrupción mostró resul-  
tados limitados y el propio organismo admitió la persistencia de “intereses  
creados” que obstaculizaron las reformas institucionales (FMI, 2020b, p. 23).  
La actuación del FMI en Ucrania ha sido criticada por diferentes especialistas  
y se ha involucrado el término de “deuda ilegítima”4. Hudson (2016) sostiene  
que el FMI violó sus propias normas al otorgar préstamos a un país en guerra,  
con serias dificultades de repago y atravesado por una profunda crisis política.  
En una línea similar, Helmer (2015) señaló que el Fondo evitó deliberadamente  
caracterizar la situación ucraniana como un conflicto bélico para no entrar en  
contradicción con sus estatutos.  
Luego de tres años y tres revisiones completadas, el EFF 2015 fue reempla-  
zado en 2018 por un nuevo acuerdo Stand By. En términos generales, el pro-  
grama representó una profundización de la intervención del FMI en Ucrania y  
funcionó como respaldo financiero y político tanto para el proceso de reestruc-  
turación de deuda como para la estrategia occidental de sostén al gobierno  
post-Euromaidán frente al conflicto con Rusia.  
No obstante, los propios resultados del programa muestran fuertes contra-  
dicciones. Comparando los compromisos del programa con los datos del Ban-  
co Mundial se puede verificar que, si bien en 2015 Ucrania registró un superá-  
vit de cuenta corriente (5,5% en relación al PBI), los déficits reaparecieron en  
los años posteriores (-2% en 2016, -3,1% en 2017 y -4,9% en 2018). Del mismo  
modo, el ajuste fiscal inicial no pudo sostenerse en el tiempo (-1,1% en 2015,  
-2,2% en 2016, -2,3% en 2017 y -2% en 2018). Las metas vinculadas a la soste-  
nibilidad de la deuda (metas de 158,4% para 2015, 149,5% para 2016, 141,2% en  
2017 y 134,3% en 2018) y acumulación de reservas internacionales (metas de  
18.300 millones de dólares para 2015, 22.300 para 2016, 28.500 para 2017 y  
35.200 para 2018) tampoco fueron cumplidas plenamente, mientras que la  
inflación se mantuvo por encima de los objetivos previstos (metas de 27,6%  
en 2015, 10,6% en 2016, 9% en 2017 y 7,2% en 2018) durante gran parte de la  
vigencia del acuerdo (FMI, 2015e, p. 48)  
Las reformas estructurales constituyeron el eje central del EFF 2015. El FMI  
impulsó una profunda reestructuración del sistema financiero, que incluyó la  
nacionalización del PrivatBank en 2016 y el cierre de 87 entidades conside-  
radas inviables (Buckley & Olearchyk, 2017). También promovió reformas tri-  
butarias orientadas a reducir los impuestos al trabajo y aumentar el peso de  
los impuestos indirectos, con el objetivo de acercar el sistema ucraniano a los  
estándares de Europa Central y Oriental (FMI, 2020b, p. 21). Desde una pers-  
pectiva crítica, estas medidas profundizaron la agenda de ajuste y desregu-  
lación impulsada históricamente por el organismo. En el sector energético, el  
EFF profundizó las reformas iniciadas en 2014 mediante aumentos tarifarios,  
cambios regulatorios, apertura al mercado y un amplio programa de privati-  
zaciones coordinado con el Banco Mundial, el BERD y la Comisión Europea3.  
En materia previsional, el Fondo promovió el aumento de la edad jubilatoria,  
mayores requisitos de acceso y cambios tributarios para reducir el déficit del  
sistema (FMI, 2020b, p. 46). En conjunto, el programa consolidó una estrategia  
de ajuste fiscal, privatizaciones, desregulación y reforma del Estado. Aunque  
2.3. Reestructuración de deuda con acreedores privados (2015)  
Los títulos de deuda que emitió Ucrania durante el tercer período del ciclo  
de endeudamiento identificado por Kravchuk (2015) mostraban una caracte-  
rística relevante: una alta concentración de sus acreedores (Sadowski, 2015).  
Por caso, el fondo de inversión privado Franklin Templeton poseía 6.500  
millones de dólares (un tercio de los bonos soberanos en circulación). El go-  
bierno de Rusia, por su parte, poseía una serie de estos bonos por un total  
de 3.000 millones de dólares: si bien se trata de un acreedor oficial, el ins-  
trumento utilizado era un bono regido por el derecho privado, un eurobono.  
A pesar de que el problema del cronograma de pagos ya había sido alertado  
por el propio FMI durante el SBA 2014 y en el posterior EFF 2015, las negocia-  
ciones formales para el canje de deuda empezaron recién en enero de 2015  
y finalizaron en agosto del mismo año (FMI, 2020a). Los pagos que afrontó  
el país entre 2013 y 2015 fueron significativamente altos: según los datos ac-  
4- Al respecto, Toussaint (2015:280) presenta las diferencias entre conceptos de “deuda pú-  
blica ilegítima” (aquella contraída por el gobierno pero que no representa el interés general),  
“deuda ilegal” (contraída en violación de normas, leyes y/o constitución nacional), “deuda  
odiosa” (préstamos a gobiernos autoritarios o realizados bajo condiciones que violan los  
derechos sociales, culturales, civiles y políticos del pueblo) y “deuda insostenible” (que sólo  
se podrá pagar a costa de grandes consecuencias en las condiciones de vida, de salud, edu-  
cación y empleo del pueblo).  
3- En la primera revisión del EFF, el Fondo destacó que en mayo de 2015 Ucrania aprobó  
una lista de unos 350 activos de propiedad estatal que estaban sujetos a privatización, des-  
tacando diez empresas estatales (FMI, 2015e). Este listado se redujo a cinco empresas en la  
segunda revisión del EFF, destacando planta portuaria de Odessa y la generadora de energía  
Centrenergo (FMI, 2016c)  
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La crisis de deuda de Ucrania (2014–2015): arquitectura financiera internacional,...  
tualizados del International Debt Statistics (IDS)-Banco Mundial, el gobierno  
ucraniano pagó en concepto de capital e intereses de deuda externa 13.764  
millones de dólares en 2013, 7.879 en 2014 y 16.754 en 2015. En relación con  
el gasto público, el servicio de deuda externa representó el 18,7% en 2013, el  
13,6% en 2014 y el 49,3% en 2015.  
Se trató de una reestructuración “preventiva” (FMI, 2020a; Fang et al.,  
2020) con los acreedores privados, es decir, antes de entrar en dificultades  
de pago. Vale señalar que el país sí entró en default con la deuda con Rusia.  
El apoyo de los países centrales al gobierno ucraniano en la renegociación  
de deuda se puede observar en las declaraciones del ministro de finanzas de  
Alemania, Wolfgang Schäuble: “Estamos de acuerdo en que hay que apoyar  
la negociación de la reestructuración de la deuda ucraniana, que debe llegar  
a término” (Hudson, 2015).  
El 27 de agosto de 2015, el gobierno de Ucrania logró un acuerdo con los  
acreedores privados. Se canjearon eurobonos por un monto de 18.300 millo-  
nes de dólares, equivalentes al 50,9% de la deuda externa del gobierno central,  
según datos del NBU. Si bien la operación fue significativa por el volumen  
de deuda involucrada, presentó una quita relativamente moderada y una tasa  
de descuento estándar en función de los canjes del período postcrisis 2007-  
2008, con un haircut de 23,2% y la tasa de exit yield de 8,8%. El acuerdo conlle-  
vó la quita del 20% del capital (3.860 millones de dólares) y una suba de la tasa  
de interés del 7,22% del promedio vigente al 7,75%, dejando como saldo una  
deuda de 15.500 millones de dólares. Además, incluyó una prórroga de 4 años  
en el plazo para el pago principal de la deuda e incorporó un cupón PBI, el cual  
se activaría si el crecimiento anual superaba el 3%. En materia legal, los nuevos  
bonos de la deuda soberana ucraniana sostuvieron la jurisdicción inglesa bajo  
la que se regían los bonos previos (Sadowski, 2015, p. 4).  
Entre los intermediarios para la colocación de deuda ucraniana se encontra-  
ba el banco Lazard, un agente de colocación que actuó en diversas reestruc-  
turaciones del período, con resultados discutibles (Duval, 2015). Un aspecto  
llamativo y poco analizado es que el canje 2015 involucró a la deuda subso-  
berana, es decir, deuda pública que no fue asumida por el gobierno central.  
Según el documento del FMI (2020a, p. 34), esta reestructuración incluyó bo-  
nos nacionales, así como también se llevaron a cabo canjes de bonos de las  
provincias (óblast, para el caso ucraniano)5.  
dos los objetivos establecidos por el programa de rescate del FMI y permitiría  
al país avanzar”. Lo calificó como un acuerdo win-win (Inman, 2015). En esta  
misma línea, Lawrence Summers, se sumó a la ola de elogios a la reestructu-  
ración y Summers valoró el haircut alcanzado en el canje y también vinculó la  
negociación con la política exterior estadounidense (Summers, 2015).  
Finalmente, es importante resaltar que el canje excluyó la deuda con Rusia.  
Esta decisión del gobierno post-Euromaidán motivó reclamos públicos bi-  
laterales e internacionales y en instancias judiciales por parte de la Federa-  
ción Rusa. El canje de deuda que emprendió Ucrania durante la presidencia  
de Poroshenko fue una de las principales políticas encaradas por el gobierno  
post-Euromaidán y contó con el apoyo de los gobiernos de Estados Unidos y  
Europa, del FMI y de los principales holdings financieros. Lazard, como agente  
intermediario de colocación de los nuevos bonos, y Templeton, como principal  
acreedor privado y coordinador del grupo de bonistas, fueron los dos actores  
financieros privados que intervinieron en el canje6. Aunque fue presentado  
como una pérdida para los fondos de inversión, el canje de la deuda ucraniana  
significó un monto importante de los bonos soberanos, con una modesta qui-  
ta y una tasa de descuento estándar.  
2.4. Default con Rusia y conflicto judicial con los eurobonos (2013)  
En diciembre de 2013 Ucrania emitió un eurobono por 3.000 millones de  
dólares adquirido íntegramente por el Fondo Nacional de Riqueza de Rusia  
(NWF) bajo legislación inglesa. El bono incluía un cupón anual del 5% y formaba  
parte del paquete de asistencia financiera acordado entre Víktor Yanukóvich  
y Vladímir Putin en el contexto de las protestas del Euromaidán. El uso de un  
instrumento financiero negociable permitió destrabar rápidamente el financi-  
amiento y, al mismo tiempo, evitó restricciones institucionales que impedían  
al NWF invertir en activos de baja calificación crediticia (FMI, 2015d). El 17 de  
febrero de 2014, Ucrania presentó documentos para agregar otros 1.980 millo-  
5- Complementariamente, Rao (2015) menciona que el monto total del canje soberano y  
subsoberano alcanzaría aproximadamente los 23.000 millones de dólares, lo cual se puede  
inferir que la deuda de los óblast reestructurada habría involucrado un monto aproximado de  
4.700 millones de dólares.  
6- En abril de 2014, el vicepresidente ejecutivo y director de inversiones de Templeton Global  
Macro Michael Hasenstab declaró: “Creemos que el potencial a largo plazo de Ucrania es  
notable. Hay una increíble riqueza de capital humano y dotación agrícola, y Ucrania ocupa  
una posición estratégicamente importante desde el punto de vista geográfico y geopolítico,  
a caballo entre Europa y el Este. A pesar de algunos de sus problemas fiscales de corto plazo,  
Ucrania tiene poco endeudamiento (…) Los acontecimientos posteriores en Ucrania han sido  
trágicos e inquietantes. Pero lo que nos animó fue la respuesta a la crisis” (Hasenstab, 2014).  
Según Park y Samples (2015; 2016), la reestructuración de la deuda en Ucra-  
nia fue “revolucionaria” y mostró “una exitosa coordinación entre inversionista  
y Estado”. La ministra de finanzas Natalia Yaresko declaró que el objetivo de  
Ucrania había sido buscar una quita del 40% pero “el acuerdo cumple con to-  
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nes de dólares. De haberse realizado, la deuda de Ucrania con Rusia hubiera  
ascendido a casi 5.000 millones de dólares7. Sin embargo, la destitución de  
Yanukóvich interrumpió la operación.  
legitimidad de la deuda desde su emisión hasta el default y que Rusia inclu-  
so había presentado propuestas de reestructuración alternativas. La defensa  
ucraniana sostuvo que la deuda había sido contraída bajo coerción política  
y militar rusa y apeló a la doctrina de la “deuda odiosa”. El presidente Poros-  
henko definió el préstamo como un “soborno” y argumentó que había sido  
emitido bajo presión geopolítica rusa (Poroshenko, 2015).  
El caso adquirió rápidamente importancia internacional porque colocó en de-  
bate la posible utilización judicial de la doctrina de la deuda odiosa dentro de  
los mercados financieros contemporáneos. Como señalaron Wigglesworth &  
Allen en el Financial Times: “Tanto los inversores como los emisores de bonos  
soberanos están vigilando de cerca el caso debido a sus posibles implicacio-  
nes para el concepto de ‘deuda odiosa” (2018).  
Inicialmente, en 2017, el Tribunal Supremo de Londres falló a favor de Rusia  
y consideró que se trataba de una disputa contractual estándar. Sin embar-  
go, en septiembre de 2018 la Corte de Apelaciones revocó parcialmente esa  
decisión y habilitó un juicio completo para examinar las presiones políticas,  
económicas y militares ejercidas por Moscú sobre Kiev antes de la emisión  
del bono. Finalmente, en marzo de 2023, la Corte Suprema del Reino Unido  
resolvió que los argumentos ucranianos vinculados a coerción debían ser tra-  
tados en un juicio público completo. La relevancia política de esta decisión fue  
inmediatamente reconocida por el gobierno ucraniano y por el propio Volodí-  
mir Zelenski, quien afirmó que Ucrania había obtenido “otra victoria decisiva  
contra el agresor” en la Corte Suprema británica9.  
El nuevo gobierno comenzó posteriormente a incumplir los pagos vincula-  
dos al bono ruso, suspendiendo primero los pagos de intereses en 2014 y 2015  
(Reuters, 2014; Telegraph Agency of the Soviet Union, 2015). Paralelamente,  
Rusia evitó incorporar esta acreencia dentro del Club de París, argumentando  
que no se trataba formalmente de una deuda bilateral. Esta situación generó  
una ambigüedad jurídica y política: aunque el acreedor efectivo era el Estado  
ruso, el instrumento mantenía rasgos de deuda privada por haber sido emitido  
como eurobono bajo legislación inglesa8.  
El conflicto escaló cuando Ucrania inició la reestructuración de su deuda con  
el FMI, en marzo de 2015, y con acreedores privados, en agosto, excluyendo a  
Rusia en las negociaciones. Este punto era particularmente sensible porque,  
bajo las reglas vigentes del FMI, el organismo no podía prestar a países en  
default con acreedores oficiales (FMI, 2016c). Sin embargo, el FMI modificó su  
política y reconoció que el reclamo derivado del eurobono ruso constituía una  
deuda oficial “a los efectos de la política del Fondo sobre atrasos a acreedores  
bilaterales oficiales” (FMI, 2015a). Esta decisión permitió sostener el programa  
de financiamiento a Ucrania aun cuando Kiev incumpliera el pago con Rusia.  
El 16 de diciembre, cuatro días antes de la fecha de vencimiento del bono, el  
Fondo realizó el cambio normativo antedicho, identificando al compromiso  
externo como deuda oficial y habilitando así el desembolso del EFF. Hudson  
(2016, p. 561) sostiene que parte de la razón por la cual el FMI y Estados Unidos  
esperaron hasta último momento para cambiar las reglas estuvo vinculada a  
la necesidad de preservar previamente el tratamiento aplicado a Grecia duran-  
te la crisis europea.  
2.5. Reestructuración de la deuda oficial con China  
La particularidad de la crisis de Ucrania 2014-2015 es que abarcó una am-  
plia gama de dimensiones en la intervención de la AFI en las crisis de deuda,  
incluyendo la reestructuración de la deuda con China. Teniendo en cuenta el  
creciente peso del país asiático como acreedor oficial a nivel mundial, su papel  
en las crisis de deuda soberana empieza a ser relevante. En 2012, durante la  
presidencia de Yanukóvich, se realizó el primer préstamo a Ucrania (Bojcum,  
2020, p. 261) y, según Reinhart et al. (2022), los compromisos totales de prés-  
tamos de China alcanzaron los 7.000 mdd hasta la invasión rusa de febrero  
de 2022, enfocándose en proyectos agrícolas e infraestructura10.  
Luego del default, Rusia inició acciones judiciales ante los tribunales británi-  
cos. Entre los argumentos rusos se señalaba que Ucrania había reconocido la  
7- Las estadísticas del Banco Mundial parecen omitir la deuda correspondiente al eurobono  
emitido por Ucrania en 2013 y adquirido por Rusia, sin que ello sea explicado en los metada-  
tos del IDS. Kravchuk (2015), utilizando fuentes oficiales ucranianas, estima una deuda exter-  
na de 3.600 millones de dólares, de los cuales más de 2.700 correspondían a obligaciones  
con Rusia, cifras que coinciden con las publicadas por el Banco Mundial para ese período.  
8- Como señala Hess (2018), esta indefinición otorgó a Rusia una importante capacidad  
de maniobra política. Al mantenerse fuera de los mecanismos tradicionales de negociación  
entre acreedores oficiales, Moscú podía ejercer presión tanto sobre Ucrania como sobre el  
proceso general de reestructuración de deuda. A su vez, la decisión evitaba las restriccio-  
nes propias del Club de París, donde los acreedores oficiales deben respetar principios de  
igualdad de tratamiento.  
tus/1635949812989263873?s=20  
10- El IDS-Banco Mundial tiene registros de los montos de la deuda externa de Ucrania con  
la República Popular China desde 2007, aunque sin mayores detalles.  
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En este marco se desarrolló la reestructuración de la deuda ucraniana con  
China en 201411. Se trata de un préstamo tomado por Kiev en 2010, pero que  
en 2013 no había pagado los vencimientos correspondientes al primer tramo  
del préstamo y China había detenido el desembolso correspondiente al se-  
gundo tramo. Por lo cual, se trataría de un caso de default escondido (Horn et  
al., 2022). En julio de 2014, ya con el nuevo gobierno post-Euromaidán, el Ex-  
port-Import Bank of China (Eximbank) acordó un reperfilamiento de la deuda  
correspondiente al primer tramo por un monto total de 52 mdd.  
Tanto por la dimensión del país como por su protagonismo en la disputa por  
la transición de la hegemonía mundial y el peso específico en las relaciones  
financieras internacionales, China contaba con la potencialidad para la confor-  
mación de un escenario alternativo en el caso ucraniano.  
3. La dimensión geopolítica de la crisis de deuda y de la AFI en Ucrania (2014-  
2015)  
El análisis realizado aporta evidencia que permite considerar a Ucrania como  
un actor de relevancia estratégica en la geopolítica de Eurasia (destacando las  
dimensiones energéticas para Europa, geoestratégica –pivote– y militar para  
Estados Unidos e histórica para Rusia); el entramado de actores internacio-  
nales involucrados en el contexto de transición hegemónica (a los ya men-  
cionados, se incorpora a China en el tablero geopolítico); la importancia del  
Euromaidán para la historia del país y la región; y, por ende, los determinantes  
geopolíticos que atravesaron la crisis de deuda 2014-2015.  
El apoyo inicial a Kiev luego de la destitución de Yanukóvich tuvo su capítulo  
político-diplomático con el reconocimiento de los gobiernos de Occidente y  
también un capítulo financiero con el SBA de 2014. Asimismo, debido a los  
problemas resultantes con la agudización de la crisis y el estallido de la guerra  
en el Donbáss, el FMI flexibilizó el programa original y rápidamente lo canceló  
para aprobar un nuevo EFF 2015. El peso determinante de las potencias de  
Occidente dentro del organismo (principalmente el poder de veto estadouni-  
dense en el directorio) posibilitó dicha dinámica.  
En esta misma línea se puede entender por qué el canje de deuda ucraniano  
de 2015 excluyó la deuda con Rusia y contó con el respaldo explícito de Esta-  
dos Unidos, Europa, el FMI y los principales fondos de inversión. Esta decisión  
se produjo en el contexto de, por un lado, la destitución de Víktor Yanukóvich,  
la reorientación prooccidental de Ucrania y el conflicto geopolítico con Rusia;  
y, por otro, de crisis de deuda de la zona euro, en la cual Grecia buscaba rene-  
gociar su deuda y modificar las relaciones con la Troika (con fuertes debates  
al interior del gobierno) hasta que finalmente el país acordó un nuevo memo-  
rándum con la UE12.  
Al respecto, vale recordar que cuando el FMI aprobó el SBA en abril de 2014  
y continuó con los desembolsos, Ucrania se encontraba en default con China.  
Dado que este país no pertenece al Club de París, el FMI evitó considerar esta  
deuda como oficial (lo cual hubiera impedido cerrar un acuerdo con el organis-  
mo). Recién en julio de ese año se reestructuró la deuda con la potencia oriental,  
al mismo tiempo que se dejaba de pagar a Rusia por el eurobono (junio de 2014).  
En suma, se puede ver el involucramiento de China en la crisis de deuda  
ucraniana. Por un lado, la intervención de la potencia asiática se registró en  
las votaciones en el directorio del FMI para aprobar los acuerdos y revisiones  
de los programas de préstamos a Ucrania, y también como acreedor oficial.  
En ninguna de estas dimensiones, China se mostró como un actor contrario  
a los intereses de la tríada imperialista. Los representantes chinos no votaron  
en contra de los programas del FMI, ni siquiera cuando esto afectaba a un so-  
cio, como Rusia. En el MoU del SBA 2014 se manifiesta que “el programa con  
Ucrania goza de un apoyo internacional excepcionalmente fuerte y amplio. La  
UE, EE.UU., Japón, Canadá, China, así como el Banco Mundial, el BERD y el BEI  
han expresado su apoyo al programa y han comprometido financiación para  
Ucrania” (FMI, 2014a, p. 26). Complementariamente, en el EFF (FMI, 2015a, p.  
42) y en la primera revisión del programa (FMI, 2015e, p.12), el organismo valoró  
positivamente el swap de monedas establecido por el Banco Popular de China  
y el Banco Nacional de Ucrania de aproximadamente 2.400 millones de dóla-  
res en junio de 2015. En cuanto a la deuda oficial con China, el reperfilamiento  
de julio de 2014 representó un alivio en los compromisos internacionales para  
el gobierno del Euromaidán, teniendo en cuenta que Poroshenko había asu-  
mido el mes anterior al acuerdo.  
Asimismo, el papel de China permite profundizar esta lectura geopolítica, ya  
que Beijing mantuvo una actitud de no interferencia respecto de las políticas  
11- Los datos recopilados por Horn et al. (2022) sobre los “defaults escondidos” (toman  
como referencia la base de datos AidData elaborada por el William & Mary’s Global Re-  
search Institute) permiten reconstruir estos procesos. Luego del Euromaidán, se produje-  
ron dos reestructuraciones en 2014 y 2017. La segunda reestructuración, si bien la misma  
corresponde a un período posterior a la crisis analizada, no deja de ser relevante teniendo  
en cuenta las distintas negociaciones de deuda que encaró Ucrania luego del Euromaidán.  
12- Si bien este artículo no aborda una comparación con la crisis griega, dicho caso consti-  
tuye un antecedente relevante que aporta evidencia en favor de la hipótesis aquí plantea-  
da. El análisis comparado entre ambos casos se desarrolla en el marco de la investigación  
doctoral del autor.  
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impulsadas por el FMI y por los gobiernos de Europa y Estados Unidos. Este  
punto no deja de ser importante debido a los lazos financieros estrechados  
entre Rusia y China durante el siglo XXI, materializados en el BRICS. Sin em-  
bargo, los posicionamientos de Rusia y China en términos financieros difirie-  
ron en relación a Ucrania: mientras Rusia presionaba al gobierno de Poros-  
henko, China avanzaba con la política de financiamiento que encabezaba el  
FMI. En consecuencia, si bien la actuación de Beijing en el caso ucraniano fue  
más bien por fuera de la AFI, tampoco quiso confrontar la institucionalidad  
aliándose o actuando en tándem con Rusia (país con el que tiene una mayor  
cercanía y coordinación en otros aspectos de las relaciones económicas inter-  
nacionales).  
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iembre.  
Conclusiones  
Tomando como referencia el caso extremo de crisis de deuda e interven-  
ción de la AFI, el estudio de la crisis de deuda ucraniana de 2014-2015 permi-  
te destacar la relevancia que pueden adquirir las dimensiones geopolíticas  
en las relaciones económicas internacionales.  
En la investigación se identificaron modificaciones institucionales, flexibili-  
zaciones en condicionalidades de políticas, tensiones diplomáticas y conflic-  
tos judiciales involucrados en la crisis de deuda que no pueden ser captados  
o abordados desde enfoques monocausales. Entendemos que integrar la di-  
mensión geopolítica en el análisis y gestión de las crisis de deuda representa  
un desafío para los países periféricos. Esto se debe a que se logra entender  
al problema en su complejidad y no como un mero fenómeno económico (o  
fiscal) que remite a responsabilidades endógenas; y porque además permite  
calibrar expectativas y realidades, evitando a los países de la periferia volcar  
su confianza en las promesas del mercado arraigadas en la AFI.  
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