Lucas Castiglioni
La crisis de deuda de Ucrania (2014–2015): arquitectura financiera internacional,...
déficit fiscal, la reestructuración de deuda, la estabilización bancaria, las refor-
mas energéticas y previsionales, y ciertos avances institucionales en materia
de gobernabilidad.
el FMI reconoció posteriormente que algunas condicionalidades habían sido
excesivas (FMI, 2020b, p. 2), la llamada agenda anticorrupción mostró resul-
tados limitados y el propio organismo admitió la persistencia de “intereses
creados” que obstaculizaron las reformas institucionales (FMI, 2020b, p. 23).
La actuación del FMI en Ucrania ha sido criticada por diferentes especialistas
y se ha involucrado el término de “deuda ilegítima”4. Hudson (2016) sostiene
que el FMI violó sus propias normas al otorgar préstamos a un país en guerra,
con serias dificultades de repago y atravesado por una profunda crisis política.
En una línea similar, Helmer (2015) señaló que el Fondo evitó deliberadamente
caracterizar la situación ucraniana como un conflicto bélico para no entrar en
contradicción con sus estatutos.
Luego de tres años y tres revisiones completadas, el EFF 2015 fue reempla-
zado en 2018 por un nuevo acuerdo Stand By. En términos generales, el pro-
grama representó una profundización de la intervención del FMI en Ucrania y
funcionó como respaldo financiero y político tanto para el proceso de reestruc-
turación de deuda como para la estrategia occidental de sostén al gobierno
post-Euromaidán frente al conflicto con Rusia.
No obstante, los propios resultados del programa muestran fuertes contra-
dicciones. Comparando los compromisos del programa con los datos del Ban-
co Mundial se puede verificar que, si bien en 2015 Ucrania registró un superá-
vit de cuenta corriente (5,5% en relación al PBI), los déficits reaparecieron en
los años posteriores (-2% en 2016, -3,1% en 2017 y -4,9% en 2018). Del mismo
modo, el ajuste fiscal inicial no pudo sostenerse en el tiempo (-1,1% en 2015,
-2,2% en 2016, -2,3% en 2017 y -2% en 2018). Las metas vinculadas a la soste-
nibilidad de la deuda (metas de 158,4% para 2015, 149,5% para 2016, 141,2% en
2017 y 134,3% en 2018) y acumulación de reservas internacionales (metas de
18.300 millones de dólares para 2015, 22.300 para 2016, 28.500 para 2017 y
35.200 para 2018) tampoco fueron cumplidas plenamente, mientras que la
inflación se mantuvo por encima de los objetivos previstos (metas de 27,6%
en 2015, 10,6% en 2016, 9% en 2017 y 7,2% en 2018) durante gran parte de la
vigencia del acuerdo (FMI, 2015e, p. 48)
Las reformas estructurales constituyeron el eje central del EFF 2015. El FMI
impulsó una profunda reestructuración del sistema financiero, que incluyó la
nacionalización del PrivatBank en 2016 y el cierre de 87 entidades conside-
radas inviables (Buckley & Olearchyk, 2017). También promovió reformas tri-
butarias orientadas a reducir los impuestos al trabajo y aumentar el peso de
los impuestos indirectos, con el objetivo de acercar el sistema ucraniano a los
estándares de Europa Central y Oriental (FMI, 2020b, p. 21). Desde una pers-
pectiva crítica, estas medidas profundizaron la agenda de ajuste y desregu-
lación impulsada históricamente por el organismo. En el sector energético, el
EFF profundizó las reformas iniciadas en 2014 mediante aumentos tarifarios,
cambios regulatorios, apertura al mercado y un amplio programa de privati-
zaciones coordinado con el Banco Mundial, el BERD y la Comisión Europea3.
En materia previsional, el Fondo promovió el aumento de la edad jubilatoria,
mayores requisitos de acceso y cambios tributarios para reducir el déficit del
sistema (FMI, 2020b, p. 46). En conjunto, el programa consolidó una estrategia
de ajuste fiscal, privatizaciones, desregulación y reforma del Estado. Aunque
2.3. Reestructuración de deuda con acreedores privados (2015)
Los títulos de deuda que emitió Ucrania durante el tercer período del ciclo
de endeudamiento identificado por Kravchuk (2015) mostraban una caracte-
rística relevante: una alta concentración de sus acreedores (Sadowski, 2015).
Por caso, el fondo de inversión privado Franklin Templeton poseía 6.500
millones de dólares (un tercio de los bonos soberanos en circulación). El go-
bierno de Rusia, por su parte, poseía una serie de estos bonos por un total
de 3.000 millones de dólares: si bien se trata de un acreedor oficial, el ins-
trumento utilizado era un bono regido por el derecho privado, un eurobono.
A pesar de que el problema del cronograma de pagos ya había sido alertado
por el propio FMI durante el SBA 2014 y en el posterior EFF 2015, las negocia-
ciones formales para el canje de deuda empezaron recién en enero de 2015
y finalizaron en agosto del mismo año (FMI, 2020a). Los pagos que afrontó
el país entre 2013 y 2015 fueron significativamente altos: según los datos ac-
4- Al respecto, Toussaint (2015:280) presenta las diferencias entre conceptos de “deuda pú-
blica ilegítima” (aquella contraída por el gobierno pero que no representa el interés general),
“deuda ilegal” (contraída en violación de normas, leyes y/o constitución nacional), “deuda
odiosa” (préstamos a gobiernos autoritarios o realizados bajo condiciones que violan los
derechos sociales, culturales, civiles y políticos del pueblo) y “deuda insostenible” (que sólo
se podrá pagar a costa de grandes consecuencias en las condiciones de vida, de salud, edu-
cación y empleo del pueblo).
3- En la primera revisión del EFF, el Fondo destacó que en mayo de 2015 Ucrania aprobó
una lista de unos 350 activos de propiedad estatal que estaban sujetos a privatización, des-
tacando diez empresas estatales (FMI, 2015e). Este listado se redujo a cinco empresas en la
segunda revisión del EFF, destacando planta portuaria de Odessa y la generadora de energía
Centrenergo (FMI, 2016c)
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