Victor Octavio
Deuda pública y crecimiento en América Latina: diagnósticos, énfasis...
del balance primario tiende a debilitarse a medida que la deuda crece.
En A World of Debt 2025, la UNCTAD (2025) desplaza el centro de gra-
vedad hacia el peso de los pagos de intereses, las asimetrías entre países
desarrollados y en desarrollo, y las desigualdades inscritas en la arquitectura
financiera internacional. El informe subraya que los países en desarrollo en-
frentan costos de financiamiento más altos y spreads más amplios. En una
dirección complementaria, la CEPAL muestra que los episodios de estrés
de deuda se asocian a la actividad económica y el consumo, así como a
deterioros en el empleo y la pobreza.
El World Bank (2024) introduce un matiz adicional. Su formulación se con-
centra menos en la discusión amplia sobre transformación productiva, como
en la CEPAL, y menos en la disciplina fiscal de mediano plazo, como en el
FMI, para enfatizar con mayor claridad la presión del servicio de la deuda
externa y el aumento del costo de los intereses. Bajo este encuadre, el pro-
blema aparece más como una crisis de solvencia en los países más pobres
y vulnerables. El propio informe señala que, en algunos casos, nuevos fi-
nanciamientos se destinaban rápidamente al pago de acreedores y advierte
que ofrecer recursos apenas suficientes para cubrir obligaciones inmediatas
solo prolonga esa situación. En ese marco, estos países necesitarían crecer
a un ritmo más acelerado para reducir su carga de deuda y atraer más inver-
sión para sostener esa trayectoria, algo poco probable dado el volumen de
sus actuales pasivos.
Una obra complementaria que ayuda a precisar esta discusión es Dealing
with Debt. Powell y Valencia (2023) sostienen que la región debería pensar
no solo en la sostenibilidad de la deuda, sino también en niveles prudentes
de endeudamiento, situados por debajo de la trayectoria de base, con el fin
de reducir riesgos, preservar espacio para inversión de calidad y enfrentar
shocks negativos adicionales. Esa formulación permite aproximar preocu-
paciones presentes en la CEPAL y en el FMI, al reconocer la importancia del
crecimiento y la inversión, al tiempo que subraya la necesidad de reducir
riesgos y mejorar la asequibilidad de la deuda.
el financiamiento de políticas públicas con visión estratégica, y el fortale-
cimiento de capacidades estatales en materia técnica, operativa, política y
prospectiva.
En el FMI (2024), en cambio, se observa que la región presenta un perfil
de deuda con vencimientos más largos y una menor exposición a moneda
extranjera, rasgos que han contribuido a moderar algunas fragilidades. Aun
así, el informe sostiene que siguen siendo necesarios mayores esfuerzos
fiscales, atención a los altos costos de financiamiento y marcos fiscales más
sólidos que contribuyan a reforzar la credibilidad y, con ello, a crear condicio-
nes más favorables de financiamiento.
La UNCTAD (2025), por su vez, no solo registra el peso creciente del servi-
cio de la deuda sobre las prioridades de desarrollo, sino que también sitúa
la discusión en el terreno de la reforma de la arquitectura financiera interna-
cional. El informe afirma que los altos costos del servicio de la deuda están
en el centro de discusiones sobre financiamiento para el desarrollo. Además,
plantea una agenda que incluye hacer el sistema más inclusivo y orientado
al desarrollo, ampliar la liquidez en tiempos de crisis, crear un mecanismo
eficaz de resolución de deuda y proveer más financiamiento concesional.
El World Bank (2024) subraya el papel de las instituciones multilaterales
como fuente neta de financiamiento en un contexto de retirada de acree-
dores privados. El informe señala que, desde 2022, los acreedores privados
externos extrajeron más recursos en pagos del servicio de la deuda de los
que desembolsaron en nuevo financiamiento, lo que implica que el apoyo
multilateral ha operado, en la práctica, como un mecanismo de compensa-
ción frente a esa salida neta de recursos. Asimismo, el documento otorga
centralidad a la transparencia de la deuda, al sostener que la divulgación
integral y transparente de los pasivos públicos facilita nuevas inversiones,
reduce la corrupción, disminuye la incertidumbre y ayuda a prevenir crisis
de deuda costosas. En este marco, el World Bank vincula la mejora de la
información sobre deuda pública con una mejor gestión de la deuda, una
evaluación de riesgos más adecuada y una mayor capacidad para enfrentar
vulnerabilidades de endeudamiento.
Salidas sugeridas
Vistas en conjunto, estas salidas no remiten al mismo modo de encuadrar
el problema ni son plenamente compatibles. La CEPAL (2025) y la UNCTAD
(2025), en distinta medida, otorgan mayor centralidad a la relación entre
deuda, desarrollo, inversión y restricciones estructurales del financiamiento.
OECD et al. (2023) convergen parcialmente con esa orientación al subrayar
la necesidad de recuperar espacio fiscal para sostener inversión, servicios
públicos y transformación productiva. El FMI (2024), en cambio, pone más
peso en la consolidación fiscal, la reconstrucción de buffers, la credibilidad y
Diferencias de énfasis se vuelven más nítidas cuando se observan las sali-
das que cada documento esboza frente al problema. En la CEPAL (2025), la
respuesta no se formula únicamente en términos de corrección fiscal, sino
también en clave de movilización de recursos y de uso de la política fiscal
para viabilizar transformaciones del desarrollo. El informe presenta explíci-
tamente a la política fiscal como una herramienta para facilitar las transfor-
maciones necesarias y la vincula con la movilización de recursos nacionales,
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