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Año 10. Nº 22. Julio 2025
El poder asociativo como elemento central en la
disputa por la reforma laboral en Chile: reseña del
libro Building power to shape labor policy. Unions,
employer associations and reform in neoliberal
Chile, de Pablo Pérez Ahumada
Lucila D’Urso
UNGS / UBA
ldurso@campus.ungs.edu.ar
Fecha de recepción: 22 de mayo de 2025
Fecha de aprobación: 23 de mayo de 2025
En el año 2023, editado por la Universidad de Pittsburgh, se publicó el libro
Building power to shape labor policy. Unions, employer associations and
reform in neoliberal Chile, del profesor e investigador Pablo Pérez Ahumada.
Luego, hacia fines de 2024, la Universidad Alberto Hurtado publicó una
nueva edición actualizada y en español. En la presente reseña presentaré
algunos de los contenidos centrales del libro y, también, me propongo
argumentar por qué considero que el libro hace un aporte muy valioso en el
campo de los estudios del trabajo y en la arena de la discusión política.
Al inicio del libro, el autor se pregunta “Why is it so difficult to reform pro-
business colletive labor law?” (p. 7). Este interrogante es el que conduce una
investigación que analiza de qué modo la Central Unitaria de Trabajadores
(CUT) y la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC) de Chile
construyen y movilizan poder asociativo para alcanzar y defender sus
intereses. La indagación no queda abierta, sino que el autor ofrece una
respuesta que va hilvanando cuidadosamente a lo largo de los seis capítulos,
la introducción y las conclusiones que organizan el libro. La respuesta –me
anticipo al final– no está en las voluntades políticas de los distintos partidos
y coaliciones que gobernaron Chile desde la década del noventa, sino en
el rol que jugaron la CUT y la CPC. En tal sentido, la investigación se centra
en mostrar que tanto en contextos signados por la presencia de gobiernos
progresistas, dispuestos a trabajar en una reforma laboral más protectora
–como fue el caso del gobierno de Michelle Bachelet–, la asociación
empresaria fue más eficiente en movilizar sus intereses en la arena política
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e institucional, mientras que la CUT evidenció importantes dificultades para
aunar visiones heterogéneas y organizar a la clase trabajadora.
En los capítulos iniciales (1, 2 y 3) se presentan la perspectiva teórica y el
devenir de las legislaciones laborales en Chile desde la vuelta a la democracia
en 1990 hasta el año 2016. En este recorrido, la investigación va mostrando
los derroteros de la clase trabajadora en lo que concierne a la posibilidad
de reformar la legislación laboral aún vigente: el Código del Trabajo
sancionado en 1979 bajo la dictadura militar de Augusto Pinochet. Así, se
configura una propuesta de investigación que enciende un interrogante
aparentemente apaciguado y muy sugerente: ¿es posible pensar reformas
laborales que amplíen derechos para los trabajadores y las trabajadoras y
sus organizaciones? Para Pablo Pérez Ahumada, sí. No sólo es posible, sino
también necesario: para alcanzar esta meta el poder asociativo desempeña
un rol clave.
Me detengo en este interrogante que surge de la lectura del libro porque
creo que nos interpela en el contexto actual, cuando la legislación laboral
argentina ha sido profundamente erosionada con la reforma implementada
a partir de la sanción de la Ley Bases. En este escenario de avasallamiento
sobre históricas conquistas de la clase trabajadora, cobra fuerza la idea
del carácter irreversible de los cambios regresivos que están siendo
implementados. El libro de Pérez Ahumada no ofrece una receta, pero sí una
pista: el modo en que las asociaciones obreras y empresarias construyen y
movilizan poder asociativo tiene incidencia en el devenir de las legislaciones
laborales.
Los capítulos 4 y 5, justamente, profundizan en las formas en las cuales
la CUT y la CPC construyen y movilizan poder asociativo, definido en el
Capítulo 1 no solo a partir de los aportes de E. O. Wright (2000) como el
tipo de poder que los trabajadores desarrollan a través de la formación de
asociaciones colectivas, como los sindicatos, sino también extendiendo
su alcance al modo en que empleadores y trabajadores se organizan con
el objetivo de alcanzar sus intereses de clase (p. 34). De este modo, la
investigación situada en el caso de Chile propone un enfoque relacional
donde la cuestión del poder de una clase se vincula, ineludiblemente, con
las estrategias y acciones que la otra clase desarrolla en oposición. Este es
el primer elemento -y crítica- que Pablo Pérez Ahumada introduce al Power
Resources Approach (PRA), enfoque teórico que ha adquirido amplia difusión
en los estudios laborales. El PRA se centra principalmente en las estrategias
desarrolladas por los trabajadores y las trabajadoras, y sus organizaciones
para preservar o fortalecer sus fuentes de poder en un contexto signado por
el avance del neoliberalismo y la globalización1.
1- Para un análisis detallado de las características de este enfoque teórico y las críticas
que ha suscitado ver Marticorena y D’Urso (2021).
Lucila D’Urso
Ahora bien, mientras que en el campo de estudios de las relaciones
laborales o industriales (en su denominación anglosajona) priman aquellos
análisis que focalizan en las condiciones institucionales, políticas y
económicas, y en su incidencia en las estrategias de los trabajadores y las
trabajadoras y sus organizaciones, la investigación aquí presentada pone el
foco en las estructuras internas de las organizaciones seleccionadas (CUT y
CPC) para conocer el caso de Chile. Esta labor implica un esfuerzo intelectual
mayúsculo y original, en cuya dirección se analizan qué acciones llevan a
cabo la CUT y la CPC para alcanzar cuatro tareas: (1) reclutar miembros y
garantizar su participación; (2) desarrollar capacidad estratégica; (3) forjar
solidaridad, cohesión y consenso a nivel de clase; y (4) establecer recursos
de infraestructura para que las asociaciones sean sustentables y eficientes.
Cada una de estas tareas es analizada en los capítulos 4 y 5, orientados a
mostrar el modo en que la CUT y la CPC construyen poder asociativo.
La hipótesis que plantea y demuestra el libro es que la CPC fue, desde
el retorno de la democracia, más eficiente en la construcción de poder
asociativo en tanto desarrolló estrategias más efectivas para alcanzar las
cuatro tareas enunciadas en el párrafo precedente. Esto, desde ya, se vincula
con el profundo debilitamiento a las organizaciones obreras que implicó
la dictadura militar en Chile, pero también al nivel de fraccionamiento y
heterogeneidad de la CUT en comparación con el grado de centralización y
consenso que logró construir la CPC (p. 60-61).
El capítulo final del libro recupera los casos de la Argentina y Uruguay
a comienzos del siglo XXI, cuando fueron reformadas las legislaciones
laborales flexibilizadoras de la década del noventa. Estos casos le permiten
dar cuenta al autor del peso que el poder asociativo tiene en términos de la
construcción de poder de clase dado que, según las fuentes de información
que recoge en su investigación, en ambos países las centrales sindicales
supieron resguardar su poder asociativo y hacer frente a las legislaciones
obreras flexibilizadoras.
En la comparación entre países se destaca nuevamente el aporte
teórico: la incorporación de un punto de vista relacional para comprender
las posibilidades y obstáculos de las organizaciones en la construcción
del poder de clase. Así, por un lado, el caso de Chile pone de manifiesto
que los límites político-institucionales que enfrentan los trabajadores no
pueden escindirse de la habilidad del capital para defender y luchar por la
continuidad de una legislación antisindical. Por otro lado, los casos de la
Argentina y Uruguay evidencian que los cambios político e institucionales
prolaborales acontecidos a comienzos del siglo XXI no pueden explicarse
sin considerar la incapacidad o debilidad de los empleadores para oponerse
a una legislación más protectora (p. 181).
Finalmente, las conclusiones del libro retoman los aportes teóricos y
empíricos de la investigación, pero se centran en el momento actual de
El poder asociativo como elemento central en la disputa por la reforma laboral...
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Chile o, más precisamente, en el momento previo a la publicación del libro:
el estallido social del año 2019, la llegada a la presidencia de Gabriel Boric
en 2022 y el plebiscito constitucional de ese mismo año, cuyo contenido
fue finalmente rechazado en 2023. En este recorrido, el autor analiza los
cambios sociopolíticos que ha experimentado Chile recientemente y los
desafíos que los mismos han implicado tanto para las organizaciones de
trabajadores como de empleadores (p. 200).
El libro abre un horizonte: es posible pensar en una reforma laboral
progresista que garantice y amplíe derechos frente a los cambios en los
mercados y procesos de trabajo que se configuran en el momento actual
de desarrollo capitalista. Para que eso ocurra hay dos tareas fundamentales:
por un lado, que las organizaciones obreras tengan capacidad para organizar
y movilizar a la clase trabajadora; por el otro, comprender y explicar sin
eufemismos por qué las políticas públicas –en este caso, las laborales–
son un terreno de disputa, un campo abierto para la lucha de clases. Es
en esta segunda tarea que encuentro la mayor contribución de la rigurosa
investigación que lleva a cabo Pablo Pérez Ahumada: en este ámbito las
ciencias sociales tienen mucho para decir y hacer.
Referencias bibliográficas
Marticorena, C. y D'Urso, L. (2021). El poder de los/as trabajadores/as: una
revisión crítica de los abordajes conceptuales para su estudio. Revista de
estudios marítimos y sociales, 14(18), 171-198.
Wright, E. O. (2000). Working-class power, capitalist-class interests, and
class compromise. American journal of sociology, 105(4), 957-1002.
Lucila D’Urso